miércoles, 29 de junio de 2016

Natación: Entrena tu velocidad en el agua

LEYENDA
Pulsaciones para una persona con una máx. de 180 pulsaciones por minuto130140-130150-140160-150
IntensidadSuaveMedioMedio-altoAlto

EJERCICIODISTANCIAREP.INTENSIDADRECUP.MATERIAL
Estilo a elegir150m1SuaveSin descanso-
Crol + Espalda150m2Alta/Nado mínimas brazadas30"Palas grandes
Crol50m41 rep fuerte- 1 rep suave30"-
Crol100m3Alta/Nado mínimas brazadas30"-
Crol50m31 rep fuerte- 1 rep suave30"-
Crol50m1Suave--
Sesión 2
EJERCICIODISTANCIAREP.INTENSIDADRECUP.MATERIAL
Estilo a elegir200m1SuaveSin descanso-
Crol150m3Alta/Nado mínimas brazadas30"-
Crol100m3Alta/Nado mínimas brazadas30"-
Crol50m4Muy alta/Progresivo30"-
Estilo a elegir100m1Suave--
Sesión 3
EJERCICIODISTANCIAREP.INTENSIDADRECUP.MATERIAL
Crol150m1Suave20"-
Crol300m1Media-Alta/Progresivo30"-
Crol25m12Media-Alta/1 rep fuerte-1 rep suave30"-
Espalda200m1Media-Alta/Nado mínimas brazadas30"-
Crol100m1Alta/Al 100%2'-
Estilo a elegir100m1Suave--
Semana 2 
Sesión 1
EJERCICIODISTANCIAREP.INTENSIDADRECUP.MATERIAL
Crol100m1Media-Alta20"-
Crol50m5Media-Alta/1 rep fuerte-1 rep suave30"-
Mariposa + Crol100m5Media-Alta/25m mariposa-75m crol30"-
Brazos Crol50m4Media-Alta/1 rep fuerte-1 rep suave30"Palas grandes
Estilo a elegir100m1Suave--
Sesión 2
EJERCICIODISTANCIAREP.INTENSIDADRECUP.MATERIAL
Estilo a elegir200m1Suave30"-
Crol50m15Alta/2 rep alta-2 rep suave30"-
Estilo a elegir200m1Suave--
Sesión 3
EJERCICIODISTANCIAREP.INTENSIDADRECUP.MATERIAL
Estilo a elegir200m1Suave30"-
Crol100m1Alta/Progresivo30"-
Mariposa + Crol25m20Media-Alta/1 rep fuerte-1 rep suave15"-
Estilo a elegir200m1Suave--

Natacion: Nadar en aguas abiertas

¿Quieres salir de la pecera y descubrir la libertad de nadar en el mar? Las travesías y la natación en aguas abiertas en los triatlones se han puesto de moda, y es que nadar en el mar es una de las mejores sensaciones que existen. Si siempre has nadado en piscinas, atrévete a salir al aire libre, tan sólo necesitas aplicar unos consejos de técnica, quitarte el miedo yendo a nadar en grupo y adaptarte a las condiciones cambiantes del mar y las olas.

Llega el buen tiempo y llegan las travesías y las triatlones de la temporada. Es el momento de traspasar los entrenamientos de piscina al mar y para ello es importante tener en cuenta que este nuevo medio cuenta con condiciones muy diferentes y tenemos que estar preparados.

Cómo aprovechar al máximo la brazada
1. Tenemos que pensar que para avanzar necesitamos una remada (fase subacuática) amplia y bien dirigida hacia atrás que acabe por debajo del muslo. Más cuando nadaremos con olas o cambios de corriente cuyo único modo de contrarrestar sus efectos es empujando muy bien el agua.
Brazada impulso hacia atrás
Lleva el impulso hacia atrás y por debajo del muslo. Cuida que la remada no lleve la mano a la superficie.
2. Si queremos aprovechar al máximo la flotabilidad del mar y el neopreno (en los casos que sea necesario éste), los brazos tras cada recobro (fase aérea) deben colocarse bajo el agua. Nuestra posición será más estable y más hidrodinámica.
Brazada brazo sumergido
El brazo delante queda sumergido aproximadamente un palmo bajo el agua, no se deja en la superficie.
3.    La coordinación entre los brazos es determinante para aprovechar cada uno de nuestros impulsos. Por esa razón buscaremos que los brazos se releven delante de nosotros. Justo cuando uno está entrando en el agua, el contrario, que se encuentra delante, empezará su impulso.
Brazada coordinación
Mira el momento de coordinación de la brazada.

La orientación: punto clave en el mar
Si queremos seguir una trayectoria hacia nuestro punto de referencia o boya es determinante elevar la cabeza para distinguirlo fuera del agua.
¿Cómo conseguirlo de manera eficaz y sin que afecte a nuestro nado?
1. Sigue con la coordinación entre brazos por delante.

2.    Cada brazo tendrá una función. Por un lado aprovecharemos el impulso de uno de ellos para respirar (según cada persona)  y por el otro el brazo contrario será el que destinará su impulso para elevarnos sobre la superficie.
Respiro lado habitual
Respiro por mi lado habitual, en la foto con el lado derecho.
Elevo cabeza
Elevo la cabeza para mirar delante con el impulso del lado contrario, que en este caso es el brazo izquierdo. De este modo no necesito tomar aire delante y evito tragar agua.  
3. Mantén una buena amplitud de remada y una frecuencia para mirar bastante elevada (cada 2 o cada 4 brazadas).
Si seguimos esta pauta evitaremos subir para mirar y a la vez respirar, puesto que si unimos ambas acciones corremos el riesgo de tragar agua y crear una situación de estrés al no lograr ni orientarnos ni respirar.

→ Consejo: es muy importante que antes de saltar al agua visualicemos el recorrido que vamos a seguir para ver tanto la ubicación de las boyas como para tomar otros puntos de referencia. Podemos usar algún edificio, espigón o accidente geográfico que nos ayude a orientarnos cuando estamos todavía a mucha distancia de la boya.

Giro a la boya: técnica y táctica
Se usan dos técnicas para girar en las boyas:
1. Nado de crol: Se trata de rodear la boya continuando con el mismo nado. La brazada se hace más corta con el brazo que queda en el interior para que podamos girarla.
→ Aproximación
Aproximación
→ Giro de crol
Giro de crol
→ Salida de la boya mirando para orientarse de nuevo
Salida de la boya
2. Nado de espalda: para sortear la boya se hace una brazada de espalda. Tenemos que sobrepasar la boya y dejar que la última brazada dada de crol coincida con el brazo que queda en el interior. En ese momento damos medio giro con el cuerpo aprovechando una brazada de espalda para cambiar la dirección. Se sale de la boya con el cambio a crol de nuevo.

→ Aproximación
Aproximación de espalda
→ Giro a espalda sobre el brazo que queda interior y el contrario de brazada de espalda
Giro de espalda
→ Final de la brazada de espalda y cambiar de nuevo a crol
Final brazada de espalda
→ Salida con cabeza arriba
Salida con cabeza arriba
En ambos casos es importante que tanto en la entrada como en la salida de la boya subamos para mirar y localizar nuestro siguiente punto de referencia.
→ CONSEJO: No apurar el giro encima, pues es el sitio donde se amontona la gente y es fácil tenerse que parar y recibir muchos golpes. Es preferible abrirse un poco y poder dar continuidad al nado
Cuando saltamos al mar podemos aprovechar ciertas ventajas que nos ofrece el hecho de no estar solos nadando.

1. Ir a rebufo o a pies. Tal como sucede en la bicicleta cuando nos ponemos justo detrás de unos pies aprovechamos su estela para avanzar a la misma velocidad con muchísimo menos esfuerzo. O lo que es lo mismo, podemos aprovechar a alguien que nade un poco más rápido que nosotros para pegarnos a sus pies y así lograr un ritmo más alto pero con una sensación de esfuerzo inferior. Cuidado: si usáis esta estrategia procurad no tocar mucho los pies del que va delante, él puede que no tenga a nadie y resulta molesto si estás haciendo un esfuerzo.
2. Drafting, nado en grupo. Practícalo en grupos de tres, cuatro o cinco personas para ir dando relevos y aprovechar el rebufo. Se trata que uno o dos en el grupo tiren delante para que los otros puedan ir a pies y nadar más descansados. Según como se vaya gestionando entre los componentes se modifican las posiciones. Es una manera de colaborar entre las personas que se usa muy poco en pruebas más populares (en nadadores de élite es común) y que nos puede permitir superar la prueba con éxito sumando los esfuerzos de todos.
1. Entrénate en el mar. No esperes al día antes para probarlo. El mar siempre cambia, cada día es diferente y cuantas más experiencias tengamos con las corrientes, olas, gente y recorridos, más conocimiento adquiriremos sobre él y mayor seguridad.
2. Nada en grupo y bajo supervisión técnica. Así podrás poner en práctica tanto los aspectos técnicos como los tácticos.
3. Entrena en situaciones de falta de aire (bucea y nada, nada respirando pocas veces, mantén la respiración en estático,…) y aprende a controlar esta situación sin estrés que puede resolver los momentos complicados en salidas con mucha gente, oleajes y en el momento de salir del agua. Muy recomendable los cursos de apnea para nadadores.
4.  Haz un buen calentamiento con estiramientos y nado antes de la prueba o competición. Aunque vayas a nadar una larga distancia no se caliente con los primeros metros. Dedica 10-15 minutos a nadar para estabilizar la respiración. Cuando se empieza a nadar o cualquier ejercicio todos tenemos sensación de falta de aire, nada 5 minutos seguidos para regular los parámetros cardiorespiratorios y también la brazada (solemos empezar muy acelerados).
5. Hidratación y alimentación para evitar calambres. Sigue una buena hidratación antes y durante la prueba, come alimentos ricos en potasio (plátanos) y estira la zona posterior de las piernas.
Bebe agua o bebida isotónica en el agua entre series.
6. Aprovecha el mar. Aprende a seguir las corrientes a favor para nadar con amplitud y dejarte llevar por las olas sin a penas esfuerzo. Es como hacer surf.
7. Aplícate en el crol. En tus entrenos de piscina mejora y perfecciona tu técnica de crol, es el estilo básico para nadar en aguas abiertas.
8. Prográmate series y nados con cambios de ritmo. El mar siempre cambia y es muy difícil regular un ritmo. Cuanto  mayor sea el abanico de intensidades en el que nos hayamos entrenado mejor resolveremos situaciones difíciles.
9. ¿Con traje o sin traje? Si la prueba requiere neopreno úsalo y entrénate antes con él para acostumbrarte a la flotabilidad y evitar roces en la competición.
10. Nada en piscina con la técnica de crol para aguas abiertas. No siempre es posible entrenar en el mar, pero puedes entrenar en la piscina la técnica. Un modo de hacerlo es cerrando los ojos y solo subir cuando quieras mirar. Pruébalo, es muy divertido y así interiorizas su mecánica.

Correr: Plan de entrenamiento respiratorio

Mejora tu respiración para mejorar tu resistencia

¿Te gustaría conseguir los mismos tiempos con menos esfuerzo? ¿Y recuperar más rápido? Pues entrena tu respiración

Son múltiples las evidencias científicas sobre la eficacia del entrenamiento específico de la musculatura respiratoria para mejorar el rendimiento deportivo, pero, curiosamente, son escasos los atletas que emplean este tipo de entrenamiento en su rutina. En el siguiente artículo te contamos cómo sacarle el máximo partido a nuestros músculos de la respiración a través de un sencillo plan de entrenamiento respiratorio.

- Mejora la percepción del esfuerzo
- Fortalece la musculatura respiratoria
- Mejora la eficiencia respiratoria
- Mejora del rendimiento y la condición física



¿Para qué entrenar la musculatura respiratoria?
Muchos deportistas invierten infinidad de horas en incrementar su motor cardiovascular y fortalecer los principales músculos movilizadores del cuerpo. Sin embargo, otros músculos encargados de movilizar la principal “bomba ventilatoria” pueden permanecen años sin entrenar, nos referimos a la musculatura respiratoria.
Entrenar la musculatura respiratoria es mucho más importante de lo que nos podríamos llegar a imaginar. ¿Te gustaría mejorar tu rendimiento o recuperar más rápido?  Puede que la respuesta requiera tan solo de 10 minutos dos días por semana. La literatura científica corrobora que una planificación adecuada del entrenamiento de la musculatura respiratoria puede aumentar la fuerza y resistencia ventilatoria y por lo tanto mejorar la eficiencia durante el esfuerzo físico1. Sin embargo, en la práctica son pocos los deportistas que entrenan de forma específica su respiración.
Existe la falsa creencia de que la musculatura respiratoria ya se está fortaleciendo mientras se realizan actividades de resistencia aeróbica. Pero es todo lo contrario, el entrenamiento específico será la clave para que tanto tus piernas como pulmones sean más eficaces durante la actividad.


Son varias las razones de peso por las que deberías entrenar tu musculatura respiratoria. Las desventajas de no incluir entrenamiento respiratorio son:

Factor limitante del rendimiento 


La fatiga de los músculos respiratorios durante el esfuerzo
La respiración moviliza a más de 20 músculos, lo que supone un alto coste energético para el organismo. La fatiga de los músculos respiratorios conlleva una limitación, sobre todo en actividades que demandan una  gran resistencia aeróbica. La gran deuda de oxígeno que se produce con el ejercicio físico prolongado afecta a los grandes grupos musculares, al igual que a los músculos de la respiración, los cuales triplican su esfuerzo al aumentar la frecuencia ventilatoria. En un estudio realizado con triatletas se valoró la fuerza de la musculatura inspiratoria durante un triatlón olímpico. Tras la carrera y el ciclismo se dio un descenso pronunciado de la fatiga muscular respiratoria en un 26 y 25% respectivamente2. Como se ha señalado, esta fatiga durante los deportes de resistencia ha sido contrastada por diversos estudios científicos. Uno de ellos mostró cómo la alta demanda respiratoria durante el ejercicio disminuyó el flujo de sangre en las piernas aumentando la fatiga de estas3. Por lo tanto, al incrementar la resistencia de la musculatura respiratoria, se reducirá la demanda de oxígeno y también la fatiga para un mismo esfuerzo.

Limitación en la mecánica pulmonar
Otro punto clave es la propia limitación mecánica que se produce durante la fatiga. Las ganancias en la movilidad de la caja torácica se traducirán en una mayor capacidad respiratoria. Un estudio reciente comprobó cómo aquellas personas que habían realizado ejercicios de liberación miofascial diafragmático mejoraron tanto la movilidad de la caja torácica como el consumo de oxígeno frente al grupo que no lo realizó4.

Mis músculos de la respiración


El diafragma torácico es el músculo inspirador principal. Gracias a la ayuda del resto de los músculos accesorios promueve la apertura de la caja torácica desde todas las direcciones. Para evitar la fatiga del diafragma, conviene tener un equilibrio muscular adecuado con el pectoral mayor, el pectoral menor, las fibras posteriores del dorsal ancho, el serrato mayor, el serrato menor (posterior, superior e inferior), el romboides, el trapecio, el cuadrado lumbar, los intercostales, el esternocleidomastoideo, los escalenos, las fibras externas de los oblicuos externos e internos, los espinales dorsales y los supracostales. Todos y cada uno de ellos participan en la inspiración al incidir en la extensión de la columna vertebral y en la elevación de las costillas.

En definitiva, el entrenamiento muscular respiratorio te proporcionará grandes beneficios como son: la disminución de la frecuencia cardíaca en esfuerzo, la reducción del máximo esfuerzo respiratorio para cada respiración, la respiración más profunda y una mayor recuperación postesfuerzo. 
jercicios de conciencia y propiocepción respiratoria
Los ejercicios respiratorios se pueden realizar con ayuda de un entrenador o por ti mismo. Los ejercicios de conciencia y propiocepción respiratoria tienen como objetivo devolver la movilidad a la caja torácica que en demasiadas ocasiones está restringida por el sobreentrenamiento. Comienza percibiendo tu movimiento cuando inhalas y exhalas.

Expansión costal
Túmbate boca arriba en una posición cómoda y relajada para la columna vertebral. Coloca las dos manos alrededor de las costillas de forma que puedas percibir el movimiento de expansión. Inspira de forma profunda tratando de maximizar el movimiento de apertura de las costillas. Siente como se abren y separan las carillas costales mientras inspiras. Exhala suavemente por la boca y ahora percibe cómo se cierran las costillas de forma natural. La diferencia entre la máxima y mínima apertura de la caja torácica se denomina expansión o movilidad torácica. Este ejercicio te ayudará a conocer el grado de movimiento costal y si está restringido (la apertura máxima se sitúa entre 2 y 3 cm). Será conveniente practicar hasta conseguir aumentar la expansión costal.
Expansión esternal
Una vez percibida y entrenada la expansión costal, se le suma el movimiento de expansión esternal. Coloca una mano siguiendo la línea del esternón y otra mano en una carilla costal. Realiza una inspiración profunda tratando de percibir cómo se moviliza el esternón simultáneamente con la expansión costal. Este ejercicio ayudará a movilizar el tórax en su máxima amplitud de movimiento. Sería lo que denominamos la respiración torácica completa. Es un ejercicio sencillo de toma de conciencia respiratoria del posible movimiento de la caja torácica. Prueba a colocar una mano en la base de la cabeza. Cuando realices la exhalación, trata de realizar una leve tracción sobre la columna cervical. Esta acción facilitará el estiramiento sobre la fascia cérvico-costal. Repite de 6 a 8 veces.

02\ Liberación Miofascial diafragmática
En la misma posición, coloca tus dedos a lo largo de las carillas costales. Durante la exhalación, realiza un suave masaje por los bordes de las carillas desde la apófisis xifoides hasta las últimas costillas. A medida que vas realizando el automasaje notarás cómo se flexibiliza más el tejido. Para mejorar el movimiento respiratorio, se recomienda en primer lugar estirar y liberar las posibles tensiones miofasciales que pudiesen existir. Se realizará tanto sobre los principales músculos respiratorios (diafragma torácico) como en los músculos accesorios de la respiración (músculos cervicales, pectoral, abdominales).

03\ Ejercicios de fortalecimiento respiratorio
Los siguientes ejercicios se focalizan en aumentar la fuerza-resistencia de la musculatura inspiratoria y espiratoria.

Ejercicio de autorresistencia a la expansión costal
Coloca ambas manos en las costillas. Realiza una inspiración costal profunda  y al mismo tiempo resiste ligeramente la apertura con las manos. A medida que realices más respiraciones puedes incrementar la intensidad en la resistencia a la apertura. Es un ejercicio ideal para mejorar la fuerza de los músculos inspiradores como el serrato anterior y los intercostales.

Ejercicio resistido con banda elástica
Puedes realizar el ejercicio anterior con una banda elástica alrededor de las costillas. Durante la inspiración, sentirás la fuerza que te opone la resistencia elástica progresiva de la banda y durante la exhalación esta misma energía elástica ayudará al cierre de las costillas.
04\ Entrenamiento con incentivadores respiratorios
Existen en el mercado diferentes tipos o categorías de aparatos cuyo objetivo principal es el entrenamiento de la musculatura inspiratoria. Por medio de diferentes sistemas mecánicos ofrecen resistencia a la entrada o salida del aire y resistencias regulables. Se pueden utilizar tanto durante el calentamiento de cada entrenamiento o antes de la competición como durante el propio entrenamiento. Un estudio realizado con ciclistas mostró cómo tras un periodo de entrenamiento muscular con incentivadores mejoraron su tiempo de carrera unos 3 minutos en 40 km5.

Correctamente utilizados y estructurados en la periodización del entrenamiento, la mejoría se podrá apreciar en apenas cuatro semanas. Los autores Hellyer et al., (2015)6 sugieren introducir el entrenamiento inspiratorio con dispositivos durante actividades aeróbicas como un adecuado método para maximizar los resultados.

En la imagen de arriba, un ejemplo de calentamiento con dispositivo de respiración resistida combinado en una rutina de bici

Ejercicio en decúbito supino con incentivador respiratorio
Tumbado boca arriba, regula la resistencia del incentivador respiratorio y realiza 10 inspiraciones y exhalaciones profundas. Gradualmente aumenta la resistencia del dispositivo mientras vaya mejorando tu capacidad.